Muchos de los dolores corporales a nivel mecánico, son producidos por una falta de mantenimiento de las capacidades físicas o su mal uso en nuestras actividades diarias.
Para poder mejorar nuestra condición corporal es necesario entender cómo funcionan cada una de estas capacidades y cuál es la forma que le conviene a cada individuo para mejorarlas e incrementarlas.
Las capacidades físicas son las características motoras básicas del cuerpo: la resistencia, la fuerza, la velocidad, la coordinación y la flexibilidad.
La flexibilidad es la capacidad que tienen los músculos de estirarse, así como la libertad de movimiento de las articulaciones. Para el desarrollo de la flexibilidad hay que tener en cuenta los siguientes conceptos:
1. La movilidad, que es la máxima capacidad de movimiento de una o más articulaciones, dentro de los límites fisiológicos que permite la articulación.
2. La elasticidad, que es la característica del tejido muscular esquelético de adoptar rápidamente su tamaño original después de una deformación, es decir, de un estiramiento, cuando es estímulo ha finalizado. Es un factor cuantitativo, ya que se contabiliza en la cantidad de tiempo, o sea, la velocidad de recuperación del tamaño original por parte del músculo. Cuanto menor es el tiempo de recuperación mayor es el grado de elasticidad.
3. La extensibilidad, es la propiedad de los músculos esqueléticos, de los tendones y de los ligamentos de extenderse o de alargarse cuando de los somete al estímulo. Se contabiliza en centímetros.
La infancia y la adolescencia son los momentos de mayor aumento de la flexibilidad, es por eso que es muy importante enseñar a los niños a entender el funcionamiento de su cuerpo y cómo utilizarlo, puesto que la inactividad es la causa más común de los dolores de espalda, cabeza y contracturas musculares; cuando una articulación no se una por un período de tiempo, se produce una reducción de la capacidad de extensibilidad de los ligamentos, tendones y músculos, en conexión con la articulación. La rigidez hace que los tejidos se adapten a la nueva longitud que viene impuesta por el poco movimiento.
Un nivel de movilidad elevado tampoco es necesariamente positivo, pues se pierde la capacidad de contención de la articulación y con ella se aumenta el trabajo de la fuerza que pueden presentar riesgos de luxaciones o distorsiones, sobre todo en los deportes de contacto.
Existen varias formas para trabajar la flexibilidad, y lo más importante es encontrar la más adecuada a las necesidades de cada individuo, según las condiciones en las que se encuentra su cuerpo. Por lo que hay que comprender la fisiología de dicha capacidad.
El objetivo del entrenamiento de la flexibilidad es aumentar el grado de movilidad disponible en las articulaciones y en las otras estructuras corporales ( músculos, ligamentos, tendones) para dar una sensación de libertas y espacio en los movimientos.
Las técnicas de flexibilidad son:
1. Movilización articular: Movimiento angular tanto pasivo ( movilizado por el terapeuta) como activo ( realizado por el propio individuo)
2. Estiramiento dinámico:
a. Estiramiento repetido y rápido con movimientos de impulso o rebote.
b. Alternancia de estiramiento y relajación en una velocidad lenta.
3. Estiramiento estático: Entre 5 a 30 min. de estiramiento.
4. Series de estiramiento que incluyan contracción sin movilidad y estiramiento después de una contracción.
La flexibilidad no sólo es cuestión de alargar los tejidos, sino también de ajustar el sistema nervioso para crear un nuevo sentido de longitud mientras te mueves.
El incremento de la flexibilidad no necesariamente se traduce en un aumento en el margen de movimiento, pues hay que realizar todo un aprendizaje de movimiento en donde también intervienen las capacidades de fuerza y coordinación; el desarrollo de estas capacidades junto con las técnicas de visualización y las señales de movimiento basadas en el contacto, son formas de trabajo que nos ayudarán a mejorar la flexibilidad, producto de un buen alineamiento y del equilibrio muscular resultante, puesto que si el alineamiento es incorrecto, la musculatura aguanta demasiado peso y la tensión aumenta mientras la flexibilidad disminuye.
A través del trabajo de flexibilidad se puede influir sobre:
1. El tono reflejo
2. La elasticidad de las estructuras del tejido conectivo
3. Aumento de la irrigación y del metabolismo.
4. Reducción del riesgo de lesiones y mejoramiento de las capacidades de regeneración.
5. Mediante la flexibilización de los músculos antagonistas se produce una menor resistencia cuando se realizan movimientos, con lo cual se necesita menos fuerza.
6. Mejoramiento de la coordinación para los movimientos de potencia.